Bob Dylan 2009

26/05/2009 22:26 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Descansa, Antonio (e imagina...)

Hoy ha fallecido uno de los mejores compositores que ha dado el pop en este país (si no el mejor), Antonio Vega. Justo es este homenaje a alguien que sabía cómo llevar a ese lugar a muchos, un lugar al que muy pocos dotados son capaces de transportar, un lugar al que ya no le hace falta la imaginación para verlo. Descanse en paz:

 

 

 

12/05/2009 15:59 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Profeta en su tierra

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Si en Sevilla hubiera que elegir un claro precursor del velvetinismo, esa filosofía de vida que se caracteriza por el caos convencional y por la armonía natural, por ser respetuosa con el sentimiento y el sentido de la vida, y sutil y agudamente irreverente con lo políticamente correcto, ese no podría ser otro que el ahora más recordado que nunca D. Silvio Fernández Melgarejo, a quien más de uno tuvimos la fortuna de verle ensayar en el mismo local donde dábamos rienda suelta a nuestras inquietudes rockandrolleras. Y qué mejor muestra de lo que digo que este ya mítico Rezaré; Rock and Roll, Semana Santa sevillana, soul y canción italiana a la limón para rememorar a un artista inclasificable...avanti con la guaracha....hiiiiinn!!!

22/03/2009 13:46 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Richard Channing, lírico y destructor

“Nunca asoman las estrellas, aunque percibo los ojos brillantes de la hermosa Annabel Lee. Y así, toda la noche yazgo junto a mi amada…mi amada, mi novia, mi vida…en el sepulcro, a la orilla del mar, en su tumba, donde el proceloso mar resuena”.

 

Como si de un ritual se tratase, con este fragmento final de “Annabel Lee”, hermoso y clásico poema de Edgar Allen Poe, comienza una de las escenas más míticas que jamás hayan aparecido en una serie de televisión. En la inolvidable serie Falcon Crest, culebrón norteamericano deluxe que llenó muchas tardes al acabar las clases en el colegio, el gran Richard Channing, consternado, al parecer, por la muerte de su madrastra, abre la escena con esta muestra de lirismo y refinada cultura literaria, mientras juguetea con sus soldaditos de plomo. Acto seguido, recibe la visita inesperada de Emma, quien ejerce de arengadora de Richard a fin de que éste expulse toda su ira, como demuestra con la frase “Richard, no guardes tantas cosas dentro de tí”. De la mirada de Emma al abandonar el despacho se desprende que algo gordo va a suceder. Y así es, instantes después, Richard escucha la voz de Emma en su interior y decide, no sólo no guardar las cosas dentro de él, sino acabar con las que están fuera…haciendo un primer amago con un objeto transparente no identificado, el cual no llega a romper. Pero…tanta rabia no puede hacerse esperar y, tras una patada a su sillón y el posterior arrojo de éste, comienza la orgía destructiva de Mr. Channing. Richard destroza su oficina de una manera algo visceral, pero totalmente sistemática, mueble por mueble, de manera que no quede nada intacto, pero que tampoco nada le dificulte su transitar por la sala. Todo está medido en esta escena, desde la minuciosa realización hasta la música, que pretende provocar compasión en el espectador ante tanta devastación mobiliaria. El pobre termina exhausto, claro…

 

 

06/03/2009 20:27 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Madurez musical en plena juventud

Al hilo de la anterior entrada y hablando ayer con los colegas, entre cervezas, sobre el fenómeno Fleet Foxes, surgió el tema de la asombrosa juventud (su vocalista y principal compositor, Robin Pecknold tiene 22 añitos) de una de las bandas revelación en estos tiempos que corren para la música clásica contemporánea proveniente del siglo XX. Y en contraste con esa asombrosa juventud, está la asombrosa madurez que demuestran en las composiciones y en la factura de su música, en la que se intuyen, sin que sea necesario escucharles hablar sobre ello, influencias ricas y variadas; Dylan, Beach Boys, folk británico y norteamericano de la segunda mitad de los 60 y primera mitad de los 70, Crosby, Stills and Nash, Motown, música barroca, etc. Lo mismo podríamos decir del excéntrico Devendra Banhart, o de los deliciosos y aromáticos folkies Vetiver.

 

Ello nos recordó el fenómeno que supuso a principio de los 90 el surgimiento de bandas como The Black Crowes (sin duda mi banda favorita de esos años y parte del siglo XXI) y la cultura musical que atesoraban ya entonces los jóvenes hermanos Robinson (el catálogo de influencias de estas enciclopedias intérpretes de rock es casi innumerable). Y llegamos a la conclusión que ello sólo era posible educándose en esa música, poseyendo y escuchando discos imprescindibles de la historia del rock en casa desde que se es un niño, sin forzar, claro, pero casi creciendo con ella.

 

Y salieron a colación otros fenómenos parecidos en este aspecto de la época dorada del rock; principalmente dos: Free y Traffic:

 

Por un lado, la banda de Paul Rodgers y compañía, que grabaron en 1968 un primer disco altamente influenciado por el blues, Tons of Snobs, con las siguientes edades: Paul Rodgers, 18 años; Paul Kossoff, 17 años, Andy Fraser, ¡15 años!, y Simon Kirke, 18 años. Si uno le da una escucha a los temas de esos primeros discos, y abarco hasta Fire and Water, de 1970, cuesta creer que tuvieran esas edades y, sobre todo, que hoy en día surjan bandas con ese nivel y a esa edad, que estén más preocupados por hacer música de profundidad y con fuertes raíces, que de la actitud que puedan mostrar para dar que hablar a la prensa…

 

Y decir Traffic es decir, sobre todo, Steve Winwood (sin desmerecer a los Mason, Capaldi y Wood), que con 15 años ya formaba parte del Spencer Davis Group y cantaba con ese vozarrón tan característico e imitado. ¿Puede ser Mr. Winwood uno de los artistas más infravalorados de la historia del rock? Posiblemente…

 

Mención aparte para otros grupos de aquella época como The Allman Brothers Band, Led Zeppelín, el infante súperdotado Stevie Wonder, Rod Stewart, Ron Wood o ya en los 60’s los mismísimos Beatles, Rolling Stones, Who, Kinks, y un larguísimo etcétera de jóvenes que nos han llenado los oídos de sentimientos sonoros inmortales.

 

 

 

01/03/2009 20:16 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Fleet Foxes, el grupo del momento

Esta banda de Seattle es un reflejo claro del cambio que se está produciendo a muchos niveles, entre ellos el musical. Se dieron conocer en Myspace, sacaron un EP que vendió bastante y ahora, con su primer LP, venden discos como rosquillas (y a precio asequible), tantos que acaban con los stocks en las tiendas internautas. El secreto, un combinado de estilos y tendencias fáciles de etiquetar (ellos se autodefinen como "pop barroco, música para películas de fantasía, Motown, armonías, cantos religiosos y un poco de rock barbudo, pero todo con moderación"), pero difíciles de aunar. Conclusión: mucha personalidad y autenticidad, algo que la música contemporánea llevaba demandando muchos años y que, por fin, parece que hay jóvenes bandas que parecen, no sólo haber aprendido la lección sino, lo más difícil, saber enseñarla y practicarla acertadamente, lo cual genera grandes esperanzas. Y a pesar de su juventud, sorprende la serenidad que transmite su música.

He Doesn’t Know Why, metiendo a las cabras en el local:

Blue Ridge Mountain, interpretada en el show de Letterman:

13/01/2009 23:13 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Empieza el 2009...

03/01/2009 00:45 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Macca por Navidad

¡Feliz Navidad y un felicísimo año 2009, lleno de quicires intensos, sinceros, sentidos y serenos!

Y mientras keep simply having a Wonderful Christmas Time!

24/12/2008 20:08 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Fiebre barbuda

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Discúlpenme ustedes el exceso de pelo facial y de multimedia en esta entrada, pero la fiebre barbuda ha terminado, por fin, de invadir al velvetinismo con la ansiadísima edición de Flattoplogy (The United Barbudos of Planeta Velvetina), y es, por ello, el mejor momento para constatar que con pelo alrededor de la boca se canta distinto. ¡Arriba los barbudos!

(No son todas las que están, pero están todas las que son).

Y mención especial para Antonio Burgos, The Beatles, Paul McCartney, The Black Crowes, Eric Flapton, Camarón de la Isla o algunos ilustres barbudos ausentes en el álbum como The Beach Boys, Dennis Wilson o Devendra Banhart.

16/11/2008 14:15 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.

Hombres así tan templados, qué poquitos hay

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Estas son las palabras que, para referirse a Jim McKay (Gregory Peck) el entrañable personaje de Ramón Gutiérrez (interpretado por Alfonso Bedoya), utiliza ante las dos mujeres, Pat Terrill (Carroll Baker) y Julie Maragon (Jean Simmons), quienes se reparten a lo largo del grandísimo film Horizontes de Grandeza (The Big Country) el corazón del galán protagonista principal de la película.

 

Y es que el personaje interpretado por Gregory Peck bien merece una reflexión. Y esa reflexión surge a partir de la siguiente pregunta; ¿es posible o factible que hoy en día un personaje de ese cariz (caballeroso, educado, coherente, incapaz de demostrar a los demás lo que no es capaz de demostrarse a sí mismo, etc.) pueda aparecer en una película actual? Y si apareciera ¿qué trato recibiría del público en general? En una época (demasiada larga ya) en la que los héroes, tanto en la vida real como en la ficticia, no son como los de antes, o si aparecen, no tienen el mismo gancho que antaño, Jim McKay se antoja como un personaje demasiado humano para ser tomado como un héroe y demasiado perfecto como para ser considerado un personaje cotidiano. Y sin dejar de ser cierto lo anterior, debemos volver a hacernos más preguntas: ¿no es necesario que existan personajes así en las películas, en parte modélicos, con principios, en parte humanos, con debilidades? Hay quien puede pensar que no es así porque no existen en la vida real por las razones antedichas. En mi opinión, no me gusta ver películas donde constantemente salen tip@s neuróticos, obsesivos, inestables, como tampoco me gusta ver siempre filmes donde el protagonista es un tipo de diseño, incoloro, inodoro o insípido, que trasciende a lo terrenal, capaz de matar, amar, fornicar, ser ajeno a toda tentación, sin que su reputación, inmejorable desde el principio, varíe a lo largo de todo el metraje. Y es esto lo que predomina en el cine actual. Si, entrando en el cine clásico, por ejemplo, hacemos un análisis de los personajes de la época del cine negro nos encontramos con el Edward G. Robinson de Perversidad, un perdedor nato, o el Humphrey Bogart de El Halcón Maltés o Tener o No Tener, un ganador por narices. Pero entre ambos polos tan aparentemente distantes, existe un denominador común, y casi salvador: hay humanidad en ambos estereotipos, y lo humano, real es, aun cuando sea representado en la ficción de una manera más o menos predefinida.

 

Puede que este matiz del que hablo sea lo que, a pesar del avance en presupuestos, tecnología, efectos especiales e innovación, diferencie a una gran producción del cine clásico de una superproducción del cine actual, y eso lo es que hace a una buena película inmortal y reveladora.

 

 

31/10/2008 01:43 Autor: Jagglitros. quicireos. No hay comentarios. Comentar.


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