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Paul & Chris, Chris & Paul

¡Feliz año, quicires y perdón por la tardanza!
Resulta curioso si mezclas el mundo del corazón con la farándula rockandrollera. A simple vista y por tradición e historia, las rock stars siempre han sido dueñas y señoras de su vida amorosa. Todos tenemos en mente algún artista cuya esposa ha resultado sólo ser una doncella para cuidar la "casita", o una sensual ciervecita con astas como rascacielos que en un arrebato motivado por el más realista, primario y necesario de los orgullos, termina hastiada de tanto astado y pone tierra de por medio. O más de algún caso inclusive de lo que hoy se conoce como "violencia de género". O relaciones tormentosas, donde ambos dos compartían más sexo y drogas que rock and roll. Por no hablar del famoso asunto "urde un lento plan para quitarme a mi esposa en unos años y seguirás siendo mi mejor amigo". En todos estos affairs, huelga dar nombres.
Fuera de todo este maremagnum de "let it ins" & "let it outs", siempre he apreciado al señor Paul McCartney o más bien a la señora Linda McCartney, que en gloria esté, ejemplo y antecedente casi único en esto de enamorar a alguien que hasta entonces, como casi todos, se benefciaba de casi todo lo que le era posible a la hora de tratar de manera esporádica, intensa y placentera con el sexo contrario. Si hay algo que reflejen las canciones de Macca tanto en solitario como con los Wings es precisamente la felicidad tan serena que Linda le proporcionaba. Tras la muerte de la auténtica Sra. McCartney (Dr. O´Boogie dixit), muchos creimos que Paul no volvería a hacer giras y sus discos se volverían ultramelancólicos. Pero al año de su viudedad, lanzó "Run Devil Run", versionando a héroes clásicos del rock’n’roll, recomendado por su psicólogo, y dos años después de este disco, en 2001, contraería matrimonio con Heather Mills. Y lo demás ya es historia y muy reciente, o sigue siéndolo.
En cuanto a Chris Robinson, vocalista de Black Crowes, sucede algo parecido, pero más efímero y diferido en el tiempo. Alguien que ha cantado con toda el alma canciones sobre desamor, soledad, esperanza, en definitiva, el mejor rock fabricado en los 90, tras un fugaz matrimonio con Lala, la sobrina de Frank Zappa, del que poco se sabe, conoce, al tiempo de la mítica gira con Jimmy Page, a la bella hija de Goldie Hawn, Kate Hudson, actriz también y estrella hollywoodiense en ciernes trece años más joven que él, con la que se casa meses más tarde, en la noche de fin de año del 2000 al 2001. Es aquí, en este punto donde las vidas de Paul y Chris surgen algunos paralelismos:
- Ambos sacan dos discos más bien reposaos y en los que se trasluce su feliz y marital estado, ajenos a tormentas ya pasadas: "Driving Rain" (2001) y "New Earth Mud" (2002), respectivamente. Los dos trabajos son ciertamente agradables de escuchar por lo que ya he referido. En ambos álbumes hay dos canciones dirigidas a sus doncellas: "Heather" y "Katie dear", por no hablar de otras que son más de mi gusto como "Your loving flame" o "Safe in the arms of love". Aunque bien es cierto que oirlos ahora produce cierta desazón...
- Igualmente alegres resultan "Chaos and Creation in the Backyard" (2005), el genial y mejor álbum de Paul desde que dejó los Wings y "This Magnificient Distance" (2004), en la que Chris sigue la senda de "New Earth Mud".
- Destacar también las giras, donde tal felicidad se trasluce constantemente, en especial en el Back To The World o US y en la maravillosa gira de reunión de 2005 de la Cuervos Negros (we miss you, Marc...).
- De ambos matrimonios nacen, por un lado, Beatrice McCartney (Oct. 2003) y, por otro, Ryder Robinson (Ene. 2004).
- Ambas féminas, al parecer, produjeron algún que otro enfrentamiento o distanciamiento con los hijos de Paul y los compañeros de banda de Chris, pese a que The Black Crowes, en este caso, volvieron a tocar juntos constante aún el matrimonio Robinson-Hudson.
- Las dos rubias y bellas.
- Y las dos fatales...En efecto, en la primavera-verano del pasado 2006 se produjeron los dos divorcios, lo cuales siguen dando que hablar en la prensa, en especial, el más tormentoso de McCartney-Mills. Las causas, al parecer y viendo los toros desde la barrera, el carácter pérfido e interesado de Miss Mills y los habituales coqueteos propios de estrella del cine de Miss Hudson. (Uno siempre barre para casa, claro está...).
- Y ambos deben encontrarse en un trance más bien triste el cual ansiamos, a pesar de todo, nos lo expresen en forma de música y giras. Este año, los Black Crowes se meten en el estudio para nuevo disco, sin el gran Marc Ford...y esperemos que Paul vuelva a hacer giras, por su bien (económico) y el de sus fans españoles que esperamos verle pronto por aquí.
God bless both them!
The Beatles, Love (2006)

Desde Let It Be...Naked y The Beatles 1, llevaba echando de menos un invento de estos que sobre los Fab Four se saca de tiempo en tiempo, para que los dorados huevos de esta eterna gallina no lleguen a salir oxidaos algún día. En 2006 la ha tocado el turno a Love. La excusa, un musical de Le Cirque du Soleil, grupo teatral del cual el ínclito George Harrison se profesaba seguidor. Ocurre con estos experimentos que los neófitos en todo lo relacionado los cuatro de Liverpool puede que lleguen a utilizarlo como el álbum que les sirva para decir que han escuchado a los Beatles y opinar de ellos con fundamento; no son este tipo de discos los más indicados, desde luego. Para nosotros los fans de toda la vida (o casi toda), produce una sensación mezcla de rizado de rizo y las ganas de apurar el último sorbo de un sabroso cocktail que nunca queremos dejar de saborear.
Pues bien, había salido ya hace algún tiempo este álbum, y no es hasta ahora cuando me he decidido a escucharlo, quizá movido por la “objetiva” opinión de dos grandes amigos beatlemanos, quienes me dijeron que quedaría agradado al pegarle una escuchá. En efecto, el disco no deja de ser una sorpresa para quienes añoramos desde hace tiempo una remasterización en condiciones de toda la obra de la banda. Algunos de los temas, como I Am The Walrus o Here Comes The Sun, por poner un solo ejemplo, suenan sin aditamentos ni samplers extraños, y ganan mucho con el limpiao que se les ha hecho; nuevos matices a descubrir en lo escuchado mil veces. La versión acústica de While My Guitar Gently Weeps a guitarra acústica y voz de George ha quedado aderezada acertadamente con un fondo de cuerda. En este sentido, puede ser una nueva puerta para mentes insustanciales que tachen a los Beatles de “antiguos” o “pasaos de moda” o incluso a aquellos acomplejados snobs que les cuelgan el sambenito de “sobrevalorados”. Suenan sorprendentemente actuales y eso siempre es de agradecer en lo que no deja ser música clásica proveniente del siglo XX. De todos modos, cuesta imaginarse que alguien descubra la música de John, Paul, George y Ringo por las mezclas realizadas por George Martin e hijo (por ejemplo Get Back con A Hard Day’s Night), las cuales repito que me producen encontrados sentimientos de extrañeza y entusiasmo. El repertorio, puritito George Martin, quicir, creo que todos los temas habidos en el CD han sido seleccionados por el que fuera productor de los Beatles, pues son de los que más suele llenársele la boca al hablar de sus pupilos en los documentales habidos. Se puede decir que es más bien el disco definitivo que a George Martin le hubiera gustado hacer con todo el material de los Beatles y eso también hace al disco interesante.
Conclusión: Ya disfruto y disfrutaré como el beatleiano que soy de este álbum mucho max y max en las próximas semanas; negarlo sería increíble hasta para el que haya leído lo más arriba comentado.
Me despido a lo Enrique Sánchez: Beatles forever!
Ea, y como premio, un trailer:
