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Cargándonos el Planeta...

…y no precisamente el Velvetina, al que también se han cargado entre unos y otros, por cierto. No creo que a nadie sorprenda el último informe de la ONU en relación con el alarmante calentamiento de este nuestro pequeño hogar al que un día pusimos el nombre de La Tierra. En efecto, y como ya predijo en su día el Profesor Carl Sagan en su magistral serie “Cosmos”, el efecto invernadero provocado por la irregular utilización de los recursos naturales puede acarrearle a nuestro Planeta unos efectos realmente devastadores. La superposición del bienestar de unos pocos, llámese multinacionales, la ambición desmesurada y obsesiva de crecimiento económico de unos pocos y, sobre todo, la imprudente mentalidad de vivir cómodamente el presente, sin importar para nada lo que suceda en el futuro, ya provoca que estemos percibiendo los efectos del cambio climático. Puede que aún no sea tarde o puede que sí, pero lo cierto es que de seguir así, demostraremos muy poco respeto por nuestras generaciones venideras. No se trata de ser un ecologista recalcitrante sino más bien de un pragmático defensor de la supervivencia humana.
Es interesante en este sentido, el reciente documental de Al Gore, “Una Verdad Incómoda” (casi todas las verdades lo son, en realidad…):
En homenaje al velvetinismo
Como ya es universalmente conocido (sí, no niegues que nos leías; no pasa nada, hombre), el legendario foro Planeta Velvetina fue vil e injustamente baneado y los dos velvetinos (el otro es el Joven Adso, claro) que seguíamos al pie del cañón decidimos no renovarlo. Muy pronto, hubiera cumplido dos años...pero hastiados de tanto levantarlo y repararlo por caídas e inestabilidades varias, decidimos no seguir con algo que ya no tenía mucho sentido.
No obstante, el velvetinismo sigue ahí, no se va, no se irá nunca y aquí segumos, quicirland. Quién sabe si volveremos. Qué mejor homenaje que esta cita del grandioso Papito Boxset y este gran mural conmemorativo.
¡Arriba el velvetinismo!
"Nada se pierde definitivamente, todo está en alguna parte escondido y hay que destaparlo, levantarle el vuelo, esa es mi creencia".

Ya hace un año...

Pues sí, tal día como hoy, 27 de febrero, pero de 2006, los Quireboys actuaban en Mostachon Town, Utrera. Recuerdo que para aquel día, Steven Adler, el que fuera batería de Guns’N’Roses, había previsto otro concierto en Sevilla, por lo que algunos resolvieron el dilema decantándose por los Adler Appetite, caso del Joven AdsoDmelk, quien lo tuvo realmente difícil a la hora de elegir. Yo quizá me dejé llevar por el acertado (a la postre) asesoramiento de legendario amigo R., y todo ello pese a que conocía y sentía más apetito por los G’N’R, considerando a los Quireboys como una correcta imitación de los Faces. Y en efecto, llegado el día y más concretamente, la noche, nos pusimos en carretera pa Utrera y al llegar allí con el “A bit of what you fancy” sonando a todo trapo en el coche, las “good vibrations” eran evidentes; Utrera se encontraba de carnaval, al llegar el Teatro, el buen ambiente era también palpable, pues allí podías ver especimenes que uno creía desafortunadamente perdidos en décadas pasadas…pero faltaba el Joven…y….al final…¡vino! Como se intuía, el amigo Adler llevaba su estancia en España dándole más a la botella que a la batería y el bolo de Sevilla, lógicamente, fue suspendido, así que Adso recurrió al mítico Tren de Utrera y en un tris lo teníamos allí. Lo que pasó en el "durante", quicir, en el concierto, lo contó AdsoDmelk a su personal e intransferible manera en la época muellera del desparecido foro Planeta Velvetina. En resumen: Rock and roll del mejor, buen rollo a raudales, y al final, alguna charla con los de la banda, coronada con los correspondientes autógrafos. Pero no quedó todo en aquel concierto.
El 27 de febrero de 2006 fue uno de esos días que todos tenemos en nuestra vida y que con el paso del tiempo acaban constituyendo “anteses y despueses” en la historia personal de cada cual. Y así es, un año después puedo quicir que muchas cosas quedaron afianzadas y atadas con más fuerza: Una gran amistad, mi amor por el rock, mi cariño por lo Quireboys, pero sobre todo la fe en uno mismo, la pérdida del miedo a equivocarse, y en definitiva, la alegría por vivir para ver que las cosas en la vida son a veces como uno cree que deben ser y que solo por ello merece la pena seguir el camino con la cabeza alta y erguida, el mejor capote para torear los avatares adversos que a todos (unos más y otros menos) nos pone por delante la vida, esa autoconfianza tan necesaria en primer lugar en la relación con uno mismo y luego en la comunicación con los demás. La misma autoconfianza que uno necesita tantas veces le infundan y que otras le gustaría infundir a aquel que cegado por sus propias sombras, llega absurdamente a apagar su luz propia, en fin, los de la familia velvetina andamos algo sensibles estos días.
Y todo esta disertación cutrefilosófica y pseudoexistencial venía porque…sí, era por lo de Quireboys, pues ya sabes, recuerda eso de pon Rock And Roll en tu vida, que con lo bueno de tu lao, seguro que pa’lante tiras.
ROCK AND ROOOOLL!!!!
Y termino esta quicirada con un fidedigno y españamalteante testimonio videográfico de aquel inolvidable evento: (¡si se puede escuchar mi voz!)
