Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.
Tift Merritt, Another Country (and another woman)

El disco titulado más arriba se ha convertido, a fecha de hoy, en mi disco revelación del 2008 y el más escuchado junto al también magnífico Warpaint, de The Black Crowes, aunque este último sea menos revelación por causas evidentes, pero no menos excelente. De hecho, llevo tres días en los que el sublime y precioso Another Country, de esta actractivísima mujer llamada Tift Merritt, no para de sonar en mis orejas y en mi cabeza. Resulta curioso que un buen día rebuscando por Amazon, le diera una breve escucha a ese disco y me atrajera tanto como para hacerme con él. Aunque es cierto que también conocí así también a la Marshall Tucker Band, banda de la que hablé en el anterior artículo, la historia de Tift Merritt es aun más llamativa, pues, al contrario de los de Carolina del Sur, de esta cantautora de Carolina del Norte no tenía ningún tipo de referencia anterior por ninguna de las fuentes por las que suelo conocer música interesante (amigos, conexiones con otros artistas, prensa, etc.). Sin embargo, he de confesar que con la primera escucha el disco me agradó, pero no llegó al entusiasmo que se le supone a un buen disco, a un gran disco, quizá porque parece tener al principio una leve capa de comercialidad que engaña, aspecto este que decae con sucesivas escuchas hasta el punto de ser de lo más bello, sentido y, sobre todo, auténtico, que le he escuchado a una artista femenina en mucho tiempo.
Sobre el estilo diré algo parecido a lo que me he referido con las escuchas; profundizando en el álbum, notas poco a poco cómo se desmarca paulatinamente de esos iconos del country melódico femenino que son agradables de escuchar y de….oír, como Allison Moorer o, más de lejos, Shania Twain, pero que suenan con una sueprficialidad más innegable. Pero ¿a quién se parece? ¿es country puro? He aquí la respuesta difícil; la voz puede sonar en muchos temas a Emmylou Harris, hay algo del “feeling” de Lucinda Williams, pizcas de la maestría compositiva de Carole King, y guiños a Neil Young, Tom Petty y hasta el mismísmo Dylan. Pero no esperéis escuchar de manera casi directa a ninguno de ellos, ni con haber citado a todos estos “monstruos” os hagáis una idea equivocada o sobrestimada. Tift Merritt es tan ella misma que configura su propia personalidad con sus canciones y, en un momento dado, te olvidas de influencias y reminiscencias para centrarte en esa escucha reiterada. Es ese hipnotismo parecido al que me/nos produjo Paul McCartney con su “Chaos and Creation In The Backyard”, una especie de vicio compulsivo que hace parecer que los temas duren cuarenta y pocos minutos, u ochenta y tantos, o ciento veintitantos…. Y no todo es, digamos, parecido al country, como sucede con ese guiño Motown llamado “Tell Me Something True” o ese colofón a lo François Hardy titulado “Mille tendresses”. Pero, como puede comprobarse, prefiero no citar canciones porque no le sobra ni un solo segundo al disco. Mención aparte merece la producción de George Drakoulias (Black Crowes, Jayhawks).
Hay otro aspecto que me gustaría destacar del álbum, y es el estado de ánimo desde el que parece estar compuesto. En efecto, Tift tuvo problemas con su anterior discográfica y decidió irse sola a París, a vivir unos días a un apartamento y a componer allí las nuevas canciones con la única compañía de un piano. El disco denota algo de esa estancia parisina, de ahí ese doble sentido en el título “Another Country”. Y uno por uno de los temas uno puede ir descubriendo optimismo, esperanza, estabilidad, ganas de soñar, apertura de puertas, etc, aunque aún sintiendo de cerca la reminiscencia de lo que parece una etapa anterior más melancólica, triste, o en cierto modo, más frustrada. No sé si estaré en lo cierto, pero esa es mi manera personal de conectar con el estado de ánimo que parece trasmitirme el trabajo de esta artista, que me resulta excepcionalmente atractiva, como me ha sucedido con muy pocas mujeres cantantes y cantautoras o con casi ninguna.
Cuando “salga” de Another Country, intentaré adentrarme en la escucha de sus otros discos, que por lo poco que he oído de ellos, parece que tampoco le van a la cola a este delicioso último, en especial Bramble Rose (2002) o Tambourine (2004).
Esta vez los botones de muestra serán menores, pues ya he comentado que es un disco de escucha unitaria y total, pero de Another Country, aquí va el single Broken, pegadizo tema donde se puede apreciar el magnetismo de Tift hasta para hacer video clips:
Y, por último, Good Hearted Man, del album Tambourine de 2004:
