Madurez musical en plena juventud
Al hilo de la anterior entrada y hablando ayer con los colegas, entre cervezas, sobre el fenómeno Fleet Foxes, surgió el tema de la asombrosa juventud (su vocalista y principal compositor, Robin Pecknold tiene 22 añitos) de una de las bandas revelación en estos tiempos que corren para la música clásica contemporánea proveniente del siglo XX. Y en contraste con esa asombrosa juventud, está la asombrosa madurez que demuestran en las composiciones y en la factura de su música, en la que se intuyen, sin que sea necesario escucharles hablar sobre ello, influencias ricas y variadas; Dylan, Beach Boys, folk británico y norteamericano de la segunda mitad de los 60 y primera mitad de los 70, Crosby, Stills and Nash, Motown, música barroca, etc. Lo mismo podríamos decir del excéntrico Devendra Banhart, o de los deliciosos y aromáticos folkies Vetiver.
Ello nos recordó el fenómeno que supuso a principio de los 90 el surgimiento de bandas como The Black Crowes (sin duda mi banda favorita de esos años y parte del siglo XXI) y la cultura musical que atesoraban ya entonces los jóvenes hermanos Robinson (el catálogo de influencias de estas enciclopedias intérpretes de rock es casi innumerable). Y llegamos a la conclusión que ello sólo era posible educándose en esa música, poseyendo y escuchando discos imprescindibles de la historia del rock en casa desde que se es un niño, sin forzar, claro, pero casi creciendo con ella.
Y salieron a colación otros fenómenos parecidos en este aspecto de la época dorada del rock; principalmente dos: Free y Traffic:
Por un lado, la banda de Paul Rodgers y compañía, que grabaron en 1968 un primer disco altamente influenciado por el blues, Tons of Snobs, con las siguientes edades: Paul Rodgers, 18 años; Paul Kossoff, 17 años, Andy Fraser, ¡15 años!, y Simon Kirke, 18 años. Si uno le da una escucha a los temas de esos primeros discos, y abarco hasta Fire and Water, de 1970, cuesta creer que tuvieran esas edades y, sobre todo, que hoy en día surjan bandas con ese nivel y a esa edad, que estén más preocupados por hacer música de profundidad y con fuertes raíces, que de la actitud que puedan mostrar para dar que hablar a la prensa…
Y decir Traffic es decir, sobre todo, Steve Winwood (sin desmerecer a los Mason, Capaldi y Wood), que con 15 años ya formaba parte del Spencer Davis Group y cantaba con ese vozarrón tan característico e imitado. ¿Puede ser Mr. Winwood uno de los artistas más infravalorados de la historia del rock? Posiblemente…
Mención aparte para otros grupos de aquella época como The Allman Brothers Band, Led Zeppelín, el infante súperdotado Stevie Wonder, Rod Stewart, Ron Wood o ya en los 60’s los mismísimos Beatles, Rolling Stones, Who, Kinks, y un larguísimo etcétera de jóvenes que nos han llenado los oídos de sentimientos sonoros inmortales.
